Eran los inicios de los ’70. En mi colectivo –mi grupo de pertenencia intelectual, el de los licenciados en psicología y otras ciencias sociales–, Sandro era sinónimo de mal gusto, de mersada, de extravagancia: intelectualmente incorrecto. Curiosamente, en cambio, Palito Ortega era una señal de pertenencia, o de referencia, como decían los sociólogos, a lo “popular”, que los intelectuales de entonces aceptaban, o toleraban, con gusto. Pero Sandro, no. A mí en cambio me encantaba, me conmovía, me seducía, me entusiasmaba. Yo no sabía en aquel entonces que también formaba parte de otro colectivo, que siempre iba repleto de cientos de mujeres; o lo sabía pero no me importaba.
Así..., como se aleja un velero hacia altamar, yo andaba a la deriva, escuchando sus canciones como secretos de alcoba. Con excepción de la tan maravillosa “Rosa...”, que me parecía demasiado no sé qué, las demás canciones me llegaban a algún lugar misterioso. Ni qué decir de “... y París se arrodilla ante ti”. Recién recibida de psicóloga, recién casada, comprometida con los ideales políticos de los ’70 y con el psicoanálisis lacaniano, en 1976 escribí mi primer artículo, llamado “La sexualidad femenina en el discurso analítico: ¿Universalidad o histeria?”. Entre tanto, mi adoración por Sandro formaba parte de mi vida conyugal. Una especie de estigma que nunca se volvió moneda gastada –“A ella le gusta Sandro, ella lo ama, qué le vamos a hacer”– hizo de mi marido un integrante de otro colectivo: el de los maridos tolerantes, complacientes o complacidos con el amado imposible, como lo eran y lo son los novios, los maridos y los amantes de las mujeres de Sandro. Así fue como terminó regalándome las “obras completas” de mi ídolo, que todavía conservo. continúa...
El Pelourinho de Salvador, Bahía, es el mayor conjunto barroco del continente y un barrio vivo, conflictivo y preservado con rigor. Un nuevo sistema de gestión busca combinar patrimonio con soluciones a la pobreza y los problemas sociales.
Al tope de esa vieja ciudad que es San Salvador de la Bahía de Todos los Santos está su ciudad vieja, que tiene el nombre terrible de Pelourinho, el poste que se alzaba en plaza pública para azotar al esclavo bocón, en público y para que se viera el costo de ser persona. El barrio es hoy una delicia popular, un centro histórico pulsando de vida, con un pedacito para turistas y fiestas públicas y hectáreas enteras de edificios coloniales en todos los estados posibles, de la ruina sin techo a la restauración primorosa. El Peló, como le dicen por aquí, es una prueba tridimensional y ruidosa de que ni queriendo se puede transformar un casco histórico en un museo. El arquitecto mentiroso e interesado, el funcionario tímido y el urbanista pajarón no tienen más que pasar por este caos a la bahiana para darse por enterados de que patrimonio y vida son socios naturales.
Las organizaciones abajo firmantes, ante al grave episodio creado alrededor del proyecto de utilización de una parte de las reservas de libre disponibilidad para el llamado “Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad”, y la posterior remoción del Presidente del Banco Central, denunciamos a la derecha nacional e internacional, que actúa en representación política de los sectores sociales económicamente mas poderosos. Estos , han intentado ganar el centro del escenario público en un nuevo capitulo desestabilizador, mostrándose como celosos defensores de la autonomía del Banco Central y de la “institucionalidad” que según ellos está severamente amenazada por la decisión del Poder Ejecutivo.
Defienden así la Carta Orgánica del Banco Central cuya sanción viene de la época de Menem-Cavallo y expresa la ideología monetarista mas ortodoxa sustentada en el “Consenso de Washington” responsable del saqueo de los pueblos latinoamericanos y de la depredación de sus riquezas naturales.
Una vez más los medios audiovisuales monopólicos que actúan heridos por la reciente ley de Medios de Comunicación Audiovisual sirven para difundir el pensamiento y accionar de los grandes intereses económicos de la derecha que rechazan el Fondo del Bicentenario porque entienden que se debería pagar la deuda (que no contrajo el pueblo) con recursos fiscales. Esto, significa AJUSTE – entre otras cosas- achicar el gasto público, afectar inversiones en obras de infraestructura, bajar el consumo vía ajuste salarial, paralizar el crédito y los subsidios destinados a las pequeñas y medianas empresas, hacer peligrar el fondo para la seguridad social y la asignación universal por hijo, como así también para cualquier otro emprendimiento que vaya a favor del fomento a la economía. ¡Y esto no lo podemos permitir..!!
En cuanto al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que ordenó la utilización de las reservas, tiene fuerza de ley hasta tanto no sea revisado o avalado por el Poder Legislativo, tal como lo establece la Constitución Nacional. En consecuencia, es un recurso legal que tiene la Presidencia de la Nación y naturalmente está por encima de la propia Carta Orgánica del Central.
Estos mismos sectores que hoy objetan el DNU de La Presidenta Cristina Fernández, avalaron todos los DNU que golpearon los intereses del pueblo durante el gobierno menemista.
Es inconcebible que un organismo del Estado Argentino, como es el Banco Central, pretenda ubicarse por encima de los atributos constitucionales del Poder Ejecutivo, cuya titular, cumple un período de gobierno en virtud de un mandato popular que debe respetarse.
Hoy la derecha (que representa los sectores de privilegio), en sus discursos mediáticos, no dice que pretende por un lado, preservar lo acumulado en el Banco Central para sus intereses mezquinos, y por otro, impedir que el Estado Nacional siga distribuyendo la riqueza a partir de aumentos salariales, a través de las paritarias en marcha, el desarrollo de la obra publica en hospitales, asfaltos, cloacas, escuelas, planes de viviendas, etc., y la INCLUSION SOCIAL de los sectores mas postergados de nuestro pueblo, con la asignación universal por hijo y el plan nacional de las cooperativas de trabajo.
Expresamos entonces, que hoy resulta mas necesario que nunca, contar con un Banco Central, al servicio de un nuevo modelo de país, integrado al proceso renovador y antiimperialista que se opera en América Latina, y que viene resistiendo los descarados esfuerzos de la derecha internacional - bajo la batuta del imperio norteamericano- que trata de revertir esta situación desestabilizando a los gobiernos que, con dificultades y no pocas contradicciones, han colocado el principal foco de atención sobre la necesidad de radicalizar medidas que vayan en beneficio de los pueblos y afiancen un camino de liberación.
Es desde este contexto que nos comprometemos a recorrer cada rincón de nuestro distrito con la voluntad política de poner el pecho a cada intento del bloque neoliberal y antipopular representado en los Duhalde, en los Cobos, en los Macri, en los De Narváez, en las Carrio, y en quienes equivocadamente con sus actitudes les son funcionales.
Nosotros, desde La Matanza, más allá de los diferentes matices en la lectura de la etapa actual, entendemos la necesidad vital de consolidar el bloque nacional y popular,y nos declaramos en estado de alerta y movilización, en defensa de los logros obtenidos desde el 25 de mayo del 2003 a la fecha, y de la estabilidad democrática, indispensables para profundizar los cambios que necesitamos.
CTA; MTL, SUTEBA, ATE, ASOCIACIÓN JUDICIALES BONAERENSE, FRENTE TRANSVERSAL NACIONAL Y POPULAR, AGRUPACION ENVAR EL KADRI, TUPAC AMARU, FEDERACION DE TIERRA Y VIVIENDA, CMP, MARCHA GRANDE, JUVENTUD CTA, OCTUBRES, PARTIDO COMUNISTA, FEDERACION JUVENIL COMUNISTA, PARTIDO SOLIDARIO, ENCUENTRO DEMOCRACIA Y EQUIDAD (EDE), FRENTE GRANDE, ESCUELA POPULAR "YO SI PUEDO", COOPLABOR, COOPERATIVA DE TRABAJO FILETEADORES DE LA MATANZA, COOPERATIVA DE TRABAJO CHE GUEVARA, MOVIMIENTO 26 DE JULIO, CORRIENTE POLÍTICA 17 DE AGOSTO,AGRUPACIÓN MARIANO MORENO (UNLaM), ASOCIACIÓN CIVIL LA SOCIEDAD EN MOVIMIENTO, FEDERACIÓN GENERAL SAN MARTÍN, APDH LA MATANZA, AGRUPACIÓN AQUÍ MUJERES, AGRUPACIÓN MANUEL SANTILLAN, BASES NACIONALES PERONISTAS, ESPACIO CULTURAL ICONOS
De tanto creerse un país de la OCDE, distanciado de América latina, el “tigre latinoamericano”, Chile hizo ganador a un Berlusconi. Ese es el molde de Sebastián Piñera, quien fue electo presidente de Chile posibilitando la vuelta de la derecha al gobierno –luego de tener ocupado el poder por la fuerza durante la dictadura militar de 1973 a 1990–.
Después de que la dictadura representara los intereses de la derecha y de los Estados Unidos en la región, el neoliberalismo proyectó otro tipo de líder de la derecha: un empresario supuestamente buen sucesor. Roberto Campos, entre otros, ya decía que el Estado y las empresas estatales deberían funcionar con el mismo criterio de las privadas: en busca de una chequera o el criterio de costo-beneficio, de la competitividad. Las empresas estatales deficitarias deberían ser cerradas o privatizadas –-junto con las rentables también, ya que no competiría el Estado en esa función–.
Berlusconi fue electo y reelecto entre otras imágenes por la siguiente: un empresario rico y supuestamente buen sucesor para Italia. “Si es bueno para dirigir sus empresas, es bueno para dirigir el país” conforme a la prescripción liberal. “Va a pasar en limpio al Estado”, “Va a cortar los gastos inútiles” (esto es, los que no son rentables económicamente). Si el Estado funciona conforme al costo-beneficio significa cortar los recursos para las políticas sociales, el pago a los funcionarios públicos, la inversión en infraestructura. De ahí a la venta del Estado, a las privatizaciones, a la mercantilización de las relaciones laborales. El empresario exitoso en el mercado sería el mejor agente que “pase en limpio” al Estado.
En Chile, José Piñera, hermano y socio del electo presidente de Chile, fue quien introdujo las malditas “reformas laborales” en dos ejes: salarial y de sobreexplotación laboral, como otras forma de transferencia de los recursos para los grandes empresarios.
El Grupo Piñera se hizo conocido en Chile como el que más hizo por la introducción de la tarjeta de crédito en ese país, a pesar de que el grueso de sus esfuerzos estuvieron concentrados en la expansión de Lan Chile, de la filial Lan Perú y la compra de otras empresas latinoamericanas de aviación. Para asemejarse más a Berlusconi, Piñera compró el club Colo Colo sin ser simpatizante, como quien compra una fábrica de empanadas.
Piñera no esconde sus afinidades con el presidente colombiano Uribe, con quien tratará de concretar dos objetivos: aislar a Ecuador y presentar a Chile junto a Perú como polo ortodoxo neoliberal, intensificando las relaciones de libre comercio con Estados Unidos. Mal sabe él que los tiempos del auge del neoliberalismo quedaron atrás, que aventurarse por ese camino es dejar a la economía chilena más vulnerable ante dos efectos continuos de crisis internacional, aun para un país que tiene un TLC con EE.UU.
La derrota es mucho más dolorosa para el pueblo chileno. Incluso si no ubicáramos a los gobiernos de la Concertación en el bloque progresista en la región –porque privilegiaron un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y mantuvieron una política económica ortodoxa– toda la izquierda salió perdedora. Porque, a pesar de las debilidades de los gobiernos de la Concertación –reflejadas ahora en el voto mayoritario a la derecha, que incorporó a amplios sectores populares– la izquierda no supo construir en las dos décadas de democracia una alternativa antineoliberal en Chile. El pueblo chileno pagará caro ese error de la izquierda, que ahora tiene, al menos, la posibilidad de cuestionar el modelo heredado del pinochetismo.
Los momentos de balance de las derrotas como ésta se prestan para las divisiones, para los oportunismos, para los radicalismos verbales. La izquierda chilena puede mirar a América latina para ver distintas expresiones de gobiernos populares y de bloques sociales y políticos que llevan a cabo esos gobiernos, como referencia, para que Chile vuelva a asumir ese lugar en el proceso de integración regional y de construcción de alternativas efectivamente de izquierda, en las arenas de Allende, Neruda y Miguel Enríquez. * Secretario ejecutivo de Clacso.
A los jóvenes, es sabido, los estupidizan el rock, los aritos y los preservativos (aunque cuando uno era joven, llevar este último adminículo en el bolsillo era un signo, más bien, de “viveza”, de estar “siempre listo” para una eventualidad). No, digamos, Tinelli. Esta sutil hipótesis sociológica nada dice, sin embargo, sobre qué estupidiza a los adultos. O a los ancianos que ya llegan muy alelados a provecta edad, aunque se hayan pasado la vida escuchando a Mozart y no a Mick Jagger. Y es lógico que de eso no se diga nada: hay que hacerle creer al que escucha que la decrepitud es señal de tener una posición ¡firrr-me! frente al mundo. Y de que –viniendo los consejos de un respetable intelectual de la nación que de pronto adquirió cartera– sus discursos tienen alguna posibilidad de ser, como se dice, pasados al acto. Pero esa pretensión es insultar la inteligencia hasta de los votantes que, indirectamente, le entregaron la cartera. Quiero decir: son palabras que no tienen la más mínima posibilidad de eficacia, más allá de la de ser citadas por algún acusado de genocidio –con la cual, como es obvio, el efecto es boomerang–. Como diría algún lingüista, el performativo –ese enunciado que por su propia enunciación es un acto con consecuencias materiales en la realidad– requiere de una serie de condiciones institucionales y sociales para poder afectar algo. Pero no hay tal cosa. Desde ya: éste es un país que conserva nichos ecológicos trogloditas, como cualquiera. Y ésta es una ciudad llena de reaccionarios, como todas. Y tenemos una clase media con una historia complicada, etcétera. Pero hoy –en el futuro nunca se sabe, pero el hombre habla hoy– hay un umbral que ya se cruzó, un piso mínimo del cual la buena sociedad, como tal, no se va a bajar, por más mano dura que reclame para los delincuentes juveniles. Para los descastados y lúmpenes, entendámonos. Pero ¿para los rockeros con arito que van a las buenas escuelas porteñas, públicas o privadas? Hay que estar muy despistado para creer que incluso las mamás de algún colegio inglés de Barrio Norte van a tolerar el arrasamiento del inveterado sarmientismo de la middle-class metropolitana. No, con la educación de los pibes no se juega, che. Y entonces ¿el pobre tipo qué va a hacer? Supongamos –podría suceder– que en reacción a sus palabras las maestras declaran una huelga. ¿Va a mandar reprimir violentamente –como tendría que hacerlo, si es consecuente con su performance verbal– a las proverbiales segundas madres? Puede ser, el primer día. Y hasta el segundo. El tercero se tiene que ir, en helicóptero, en bicicleta –por las nuevas bicisendas que hizo su jefe–, o en cuatro patas para pasar lo más inadvertido posible. ¿Entonces por qué no ahorramos tiempo, Mauri? Pero, uno sabe por qué: porque, mientras tanto, hay que darles aire a los grandes media para ver si con toda la manija que le están dando al asunto logran que alguien se crea que la cosa va en serio. Que la “corrección política” (auténtica o cínica, lo mismo da) de la porteñidad –esa corrección política que es la razón por la cual votaron en pro de un jefe que llamaba a la concordia– va a ser despachada rápidamente para que con las palabras se puedan hacer cosas. O sea: la inflación de sandeces huecas de un plumífero es un tiro por elevación que pretende fungir de amenaza de que algún día lo que se dice se haga. En todo caso habrá que ocuparse de esas operaciones, pero no de las palabras mismas. Y, seguramente, habrá que ocuparse de ver qué está pasando con la educación en la bendita CABA. Finalmente, como decía Freud, educar es una tarea imposible, igual que gobernar: entre otras cosas, porque son tareas que tienen que suponer sujetos libres y autónomos en una sociedad que no lo es; entonces ¿por qué no nos ocupamos de eso? Y dicho sea de paso: tampoco habría que considerar apocalíptico que un escribiente inverosímil esté al frente de esa magna cartera, o suponer que el próximo 24 de marzo no se va a poder decirles a los educandos lo que corresponda. Eso sería menospreciar el hecho de que es en el duro trabajo cotidiano en la jungla de pizarra donde se juega lo que importa verdaderamente, y no en los micrófonos de una ceremonia de asunción que prontamente puede ser de deposición. Y ahí, donde importa, los pibes, en general, están en buenas manos. Y, bueno, ya que tanto hemos hablado de palabras (huequísimas), nos permitiremos terminar con una erudita disquisición filológica. Cualquiera que –como el que esto escribe– sea un fanático de los westerns clásicos de Hollywood, sabe cuál es la palabra con que se designa a esas patrullas improvisadas de ciudadanos ávidos de sangre que el sheriff recluta para salir a linchar al malviviente: esa palabra, en inglés, es posse. Pero el plumífero de marras no da la estatura del más bien lacónico John Wayne. Y no se ve (por ahora, todo es por ahora) que haya muchos energúmenos dispuestos a montar.
* Sociólogo, profesor de Teoría política y de Sociología del arte (UBA).
Gracias compañeras y compañeros, la verdad que no saben la fuerza, la energía que ustedes transmiten en esta hermosa reunión que, además, tiene de hermoso el hecho de que no estamos hablando a las compañeros y compañeros de tal o cual gremio, de tal o cual organización, esta es una muestra de que es posible construir la unidad en el campo popular, con organizaciones tan distintas como la del sindicato de los maestros, los movimientos sociales, los movimientos barriales, los estudiantes, los compañeros de La Ciruja, las compañeras que trabajan en los comedores; todo esto que es la expresión de una CTA, que como decía bien el compañero, nació acá, en este distrito, en Burzaco. Yo vine a esa reunión acompañado de mi hija que entonces tenía 15 años, hoy tiene 33, y en esa reunión se votó una declaración de condena al bloqueo en Cuba, denunciábamos al imperialismo yanqui y exigíamos el levantamiento del inhumano y criminal bloqueo al pueblo cubano, ejemplo para los pueblos de América Latina y para los pueblos del mundo. Y fíjense, pasaron unos cuantos años, a mi me quedó el imborrable recuerdo de haberle entregado esa declaración en mano al propio Comandante Fidel Castro, la leímos en un acto popular y era tan importante que una central de trabajadores de América se expresara contra el bloqueo, que yo en esos días –que era todavía, como decimos acá, un perejil- me convertí en un personaje famoso en Cuba, era tanta la sed de solidaridad que tenían los cubanos y tan grande la traición de los gobiernos de América que le daban la espalda para arrodillarse ante los yanquis, que esa declaración se convirtió prácticamente en un hecho político del que se habló durante una semana en La Habana. Lo decía bien Roby; cómo cambió la realidad que hoy, los gobiernos de América Latina en su mayoría, se han declarado en contra del bloqueo y hace pocos días en una votación que fue una derrota histórica para el imperialismo yanqui, todas las naciones del mundo –salvo Israel- apoyaron el pedido de que se termine el bloqueo. Este es el cambio por el que están luchando nuestros pueblos, por supuesto, la derecha mira con desconfianza en toda América Latina, ellos quieren que gobiernos como el de Colombia, que instala bases militares de Norteamérica, o gobiernos como el de México que siguen reprimiendo a su pueblo, o gobiernos como el de Perú que siguen bajándose los pantalones frente al poder del imperialismo y de los grupos económicos, sean la regla en América Latina, pero por suerte hoy es al revés, esos gobiernos son la excepción, la mayoría de los gobiernos de América Latina está construyendo un camino de dignidad para sus pueblos y de dignidad también nacional, parándose frente al imperialismo para construir regionalmente, las condiciones para vivir en paz, con justicia social y con dignidad nacional. Fíjense una cosa; la derecha que todavía –por un tiempo más- maneja los grandes medios de comunicación -acá y en el resto de los países de América-, que los monopoliza y que a través de esos medios de comunicación mete el discurso que necesita para tratar de que nuestros pueblos se resignen a la desigualdad, para tratar de convencer a nuestros pueblos de que no vale la pena luchar porque siempre vamos a estar en el mismo lugar, para tratar de convencerlos de que es natural que haya pobres, así como es natural que haya ricos, es natural que haya pobres y nos quieren convencer de que es natural que los ricos sean un puñadito y que los pobres seamos la mayoría, esa derecha está diciendo que se acabó el tiempo del cambio en América Latina y que ahora el péndulo se va a volver para otro lado y que ellos van a volver a ser gobierno. Ayer, por ejemplo, en un programa de televisión que muchos habrán visto, un personaje que a nosotros –los bonaerenses- nos hizo mucho daño, Chiche Duhalde, hacía la lista de todas las leyes que cuando sean mayoría en el Congreso, van a votar para que se vuelva atrás, al punto en el que estábamos antes; hablaba de la Ley de medios, hablaba del sistema jubilatorio, hablaba de las leyes de derechos humanos, hablaba de una cantidad de leyes. Sin embargo, en Uruguay hubo elecciones hace poquito y la derecha que decía que iba a volver al gobierno, perdió esas elecciones, ganó el Frente Amplio y hoy en Chile que decía la derecha que iba a volver a ser gobierno, las encuestas empiezan a mostrar que parece que no van a volver a ser gobierno tampoco en Chile. Entonces, acá hay que decirles a todos estos personajes nefastos; ojo, no se prueben la piel del oso antes de cazarlo, porque se pueden llevar la sorpresade que el oso otra vez los pase por encima, porque para derrotar a este gobierno en vías a reconstituir el modelo neoliberal, antes hay que derrotar al pueblo argentino. Nosotros decimos esto desde la posición de autonomía que como clase trabajadora tenemos en la CTA, la autonomía que nos permite defender aquellas cosas que este gobierno ha hecho que significan avances, y criticar y exigir aquellas otras que este gobierno no hace. Nadie se engaña, todos los que estamos acá sabemos que no vivimos en el mejor de los mundos, venimos de barrios donde todos los días vemos el rostro de la pobreza, venimos de escuelas donde todos los días vemos cómo duele y cómo golpea la desigualdad social. Es verdad que los trabajadores de la educación estamos un poco mejor, aunque sigamos peleando por más. Lo que recuperamos fue porque logramos la sanción de la ley de financiamiento y vamos a defender a muerte esa ley de financiamiento si la derecha la quiere voltear. Y avanzamos porque se derogó la Ley Federal, es real que estamos mejor, pero nuestros alumnos, los pibes de la pobreza, no avanzaron como avanzaron los maestros. Sigue habiendo pobreza, sigue habiendo indigencia. Entonces hay que ir por más distribución de la riqueza, hay que sacar de ahí donde esta la riqueza para distribuirla entre los pobres. Yo creo que el gobierno ha tenido en estos últimos meses iniciativas que nosotros salimos a defender, pero salimos a defenderlas no con una opción de blanco o negro entre la oposición y quienes gobiernan, salimos a defenderlas porque forman parte de nuestra historia de lucha. Quién tiene derecho a decirnos a nosotros que no podemos decir con todas las letras que la asignación universal por hijo, aunque le falten cosas, aunque sigamos pidiendo la restitución de los aportes patronales o gravámenes a la renta financiera , es una conquista del pueblo argentino, porque eso existe hoy porque lo peleamos nosotros marcha tras marcha, día tras día, lucha tras lucha. Nosotros, porque somos trabajadores, porque sabemos lo que cuesta cada avance, porque sabemos que a veces son años, que es caminar contra viento y marea, no vamos a hacer como esos pequeños burgueses que se sientan en un café o a veces en un country y analizan lo que se aprobó y subrayan y dicen no, a esto le falta tal cosa, a esto le sobre esto, esto es una mentira porque el día de mañana va a pasar tal cosa; nosotros no vamos a hacer así, a esto le faltan cosas, es verdad, hay que pelear ahora cuando se reglamente para que, por ejemplo, las empleadas domésticas también lo puedan cobrar, para que lo puedan cobrar los mono-tributistas que están por encima de los $1500, hay que pelear para que se pueda cobrar sin perder el Plan Trabajar, eso lo vamos a pelear, hay que hacerlo y es justo, vamos a pedir una entrevista con Bozzio para discutir la letra de lo que se va a aplicar, pero hay que tener dos cosas claras; cuando esto se empiece a aplicar cada compañera y compañero de cada barrio, por cada hijo que tenga, va a cobrar $180, o mejor dicho, va a cobrar $144 en la mano y el 20% restante lo va a cobrar de una sola vez cada vez que empiecen las clases en marzo, y eso son $446. Sabemos, somos absolutamente concientes, de que no vamos a andar dentro de seis meses por las escuelas y los barrios y vamos a encontrar que se acabó la pobreza, no, la pobreza va a seguir estando, porque para terminar con la pobreza acá, en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador, en América Latina, para terminar con la pobreza hay que terminar con la dominación económica de los grupos y los bloques dominantes que son los que impiden que nuestros pueblos vivan con la dignidad que nosotros necesitamos. Pero el pueblo es sabio, es más inteligente que los pequeños burgueses que usan la lupa, y en esa sabiduría aprende que vale la pena luchar y que hay que luchar cuando se puede avanzar y cuando se dan dos pasitos, nuestro pueblo quiere hacer cuatro, y cuando da cuatro, quiere ir por ocho, eso pasa siempre. Le pasó a los maestros, en la época en la que yo era secretario general de SUTEBA, la época de los neoliberales, nos la pasamos haciendo marchas y haciendo paros para tratar que el ajuste, en vez de ser de cien, fuera de cincuenta y el final de cada lucha nos desmoralizaba, porque nosotros salíamos contentos que solamente nos habían recortado la mitad y los maestros en las escuelas, con razón, nos decían; escuchame, qué queres que festeje si nos están sacando esto. Hoy, nuestro pueblo está a la ofensiva, hoy los maestros luchan y a pesar de todo lo que se conquistó consideran que falta más por conquistar y es justo, es justo a condición de que no nos enceguezca la mirada corporativa, si nos quedamos adentro de la cápsula y no somos concientes de que acá no nos podemos salvar por sector, o nos salvamos como clase, nos salvamos como pueblo unido o nos derrotan, sino tenemos esa conciencia las luchas nuestras pueden servir para hundirnos todavía más en la tierra. Por eso necesitamos una CTA cada vez más fuerte; la CTA está fuerte, la CTA está todos los días discutiendo las cosas reales, la CTA forma parte de una referencia que se instaló para la mayoría de nuestro pueblo, pero esa CTA está fuerte por esta unidad, porque si solamente los docentes, los estatales, los metalúrgicos, los compañeros de los barrios tuviéramos como perspectiva la disputa sectorial, no tendríamos noción de que la lucha es una lucha nacional, es una lucha que se da con unidad, es una lucha que se da sabiendo qué es lo que queremos y sobre todo, es una lucha que se da construyendo la fuerza. Podemos hacer quinientos mil discursos, quinientas mil proclamas, quinientos mil documentos, pero si no está la fuerza organizada de nuestro pueblo en condiciones de pelear, en condiciones de salir a la calle, en condiciones de exigirle a los que gobiernan, de mostrarle al poder económico que contra su poder hay otro poder más fuerte que es el del pueblo organizado y movilizado, sino estamos en condiciones de hacer eso, no estaremos en condiciones de ganar las batallas que siguen de aquí en adelante.
Acá adelante hay un compañero, el compañero Victorio Paulón; el compañero Victorio Paulón fue luchador metalúrgico en Villa Constitución, fue un compañero que se bancó ser parte del Comité de lucha después del Villazo, cuando los obreros de Villa Constitución, muchos de ellos, pagaron con su vida el haber enfrentado a la burocracia sindical y el haber tratado de construir desde la libertad y la democracia sindical, una herramienta de lucha para la clase obrera, fue parte de esa vanguardia, esa clase obrera organizada era la vanguardia del pueblo argentino, eran obreros de fábrica los que iban adelante empujando al resto de los trabajadores, en esa época las cosas estaban puestas al derecho, adelante iban los obreros y nos empujaban a los maestros que entonces no queríamos todavía entrar a la CGT. Este compañero que fue vanguardia de la lucha, junto con otros, siempre repite una frase de Mao que a mi me gusta, él dice; siempre hay que avanzar al paso del campesino más viejo, quiere decir que hay que avanzar en unidad, no nos sirven las vanguardias esclarecidas cuando se separan del conjunto y se van tan lejos que a veces dan la vuelta y vienen por el lado de la derecha; no sirven. El otro día un periodista que me hacía una nota me preguntaba si no añoraba aquel año 2001 en que la CTA estuvo a punto de dar el salto al poder -¿se acuerdan?, en plena crisis- y yo le decía, mire, la verdad que de esa época no añoro nada porque todo lo que recuerdo fue duro, recuerdo haber visto compañeros asesinados en la calle por la policía, recuerdo haber visto que salíamos a la calle pero sin saber para dónde ir, recuerdo haber sentido que había un gobierno que muchos, en un tremendo error, pensando que había atajos, habíamos votado para zafar del menemismo y sin embargo, fue un gobierno que terminó haciendo lo mismo y peor. Entonces yo le decía que de esa época no añoro nada. Pero ustedes estuvieron a punto de dar el salto al poder, y le digo; sabe cuál es la diferencia, que yo no pienso que el poder se pueda obtener dando un salto, el poder se construye organizando y dando un sentido político a la voluntad de justicia de las mayorías.
Este es el desafío que tenemos, yo creo que estamos en un momento –como decía Roby- en el que hay una pulseada, necesitamos más distribución de la riqueza, necesitamos más democracia, necesitamos más jóvenes yendo a la escuela, necesitamos más mujeres en los barrios pudiendo estar en la casa bancando a sus hijos, necesitamos que más compañeros y compañeras aprendan a leer, aprendan a escribir. Recién me decían acá que están alfabetizando; eso es lo que necesitamos. Necesitamos que los que gobiernan no nos subestimen, lo que decía Roby; nosotros no fuimos a ese acto porque no queríamos ser convidados pasivos en el anuncio de algo que se logró con la lucha del conjunto, no es que no fuimos porque queríamos una tarjeta de cartulina invitándonos, no fuimos porque queremos ser partícipes y queremos bancar las políticas de este gobierno y de otros que vengan después, si están dispuestos a luchar, pero siendo protagonistas, siendo la voz de la clase trabajadora y diciendo lo que hay que hacer, diciendo qué es lo que falta y no siendo simplemente el furgón de cola de las políticas que deciden otros. Por eso, a los que sueñan con un país normal, fíjense qué frase, la decía Buzzi -el de la Federación Agraria- por supuesto que los periodistas de la radio cuando hablaba Buzzi hacían un largo silencio, cuando nos hacen una pregunta a nosotros no nos dejan ni tragar saliva que ya nos están chuseando pero con Buzzi había un silencio y Buzzi decía; caminamos a Luján para pedirle a la virgen que le de lucidez a los que gobiernan, lo único que pedimos es un país que sea normal. Y yo pensaba; están pidiendo la normalidad de un país con silos llenos y cajas llenas. Esa no es la normalidad que nosotros queremos. Para nosotros el país normal es el país que tenga las escuelas llenas, el país normal es el país que en vez de exportar granos, exporte materias con valor agregado, es el país que en vez de tener simplemente cosechadoras automáticas, tenga campesinos que puedan vivir en su tierra y producir sin tener que ser echados porque hay que plantar soja, el país normal es el país con las fábricas funcionando, el que tenga salario digno, el que tenga jubilados con el salario que necesitan, el país normal es el que distribuya la riqueza porque lo anormal, lo realmente anormal, es que en un país rico como este, en un país que lo tiene todo haya gente que tenga hambre, que padezca y que viva excluida socialmente; eso es lo anormal y con eso hay que terminar. Lamentablemente, la realidad no es fácil, sería lindo que tuviésemos todos los buenos de un lado y todos los malos del otro pero la realidad está difícil, hay mucha gente que se confunde, hay muchos compañeros en los barrios que por ahí pueden pensar que quizás un personaje rubio, blanco, que ya es empresario, cuántas veces escuché a gente muy humilde, me pasó cuando era la elección de Macri, mi viejo estaba internado, al otro día era la elección en capital, yo estaba en el hospital y le pregunto a un enfermero a quién iba a votar y me dice que a Macri, le digo pero si ese es un empresario, por qué lo vas a votar, y me dice; por eso, porque como ya es empresario no va a afanar más, ya lo tiene todo, hay mucha gente que piensa así. Y hay mucha gente que ve a estos personajes bailando con Tinelli y encuentra que son simpáticos y escucha las barbaridades que dicen los medios de comunicación de los que están en el gobierno, y les parece que esa gente puede hacer las cosas mejor, hay mucha confusión, hay muchos compañeros que dejaron de creer en todo, hay muchos compañeros que me ven a mi y en vez de escuchar dicen este tipo otra vez rompiendo los huevos con las mismas cosas, esto es así y hay que decirlo. Tenemos mucha dificultad para unir lo que está abajo, tenemos dificultad para darnos cuenta que nadie tiene la verdad revelada, que hay que construir tratando de que esa verdad que cada uno va llevando bajo el brazo, pueda construir una verdad más grande. Pero con todas estas dificultades, los que en este país están ahora clamando al cielo, queriendo, por ejemplo, levantar la agenda del poder económico en este país, diciendo que cuando lleguen al gobierno o ahora, el 10 de diciembre cuando sean mayoría, van a voltear la Ley de medios, van a rediscutir lo de las jubilaciones, van a volver para atrás con esta Ley de asignaciones, van a volver a discutir aquella agenda que pide el poder económico, estos que dicen que en el 2011 se van a llevar puestos a quienes hoy gobiernan, tienen que entender que derrotar al gobierno de Kirchner para instalar otra vez el hambre, la desocupación y la ruptura social del neoliberalismo, no implica derrotar a Kirchner ni a la lista de Kirchner. Para eso hay que derrotar a los trabajadores, y se van a joder si piensan que al pueblo argentino lo van a derrotar porque estamos de pie y vamos a pelear.
La CTA está convocando, mirando a los ojos a todos estos personajes de la derecha, mirándolos a los ojos les decimos; guay con querer criminalizar a las organizaciones sociales, cuidado cuando se habla de Milagros Sala, cuidado cuando se habla del movimiento popular porque siempre que estos hipócritas -porque son hipócritas que se dicen republicanos, que se dicen demócratas- siempre que estos hipócritas hablaron de caos, siempre que pidieron orden, siempre que denunciaron descontrol, el pueblo argentino lo pagó con sangre y esta vez no nos van a hacer pagar con sangre, esta vez la organización y la movilización popular les tienen que poner el freno para evitar que otra vez puedan ir al camino de la represión que es lo que están queriendo lograr. Lo decía antes Roby, en Bolivia hace un tiempo -ahora creo que no porque se está avanzando- el vicepresidente boliviano describía la situación de Bolivia entre Evo Morales, los campesinos que trataban de avanzar y de cambiar las cosas y las oligarquías dominantes que les ponían freno, y el vicepresidente Lineras decía que en Bolivia hay un empate catastrófico porque lo viejo se niega a dejar lugar a lo nuevo y lo nuevo todavía no tiene la fuerza como para imponerse. Nosotros estamos exactamente en ese punto, estamos en el punto de la pulseada en el que no es posible no ser derrotados sino vamos por más, estamos en ese momento en que los brazos están en vertical y uno trata de imponerse sobre el otro, hace falta más libertad sindical, hace falta más democracia, hace falta más política distributiva, hace falta más organización, hace falta más lucha pero con conducción, con programa, hace falta más convicción de que se puede avanzar y hace falta construir la fuerza organizativa que como clase trabajadora nos permita, en este momento de la pulseada, ser más fuertes que ellos. Tenemos grandes desafíos por delante pero estoy convencido que con organización, con conciencia, con lucha, con capacidad de unidad, sin dividirnos, sin pelear entre nosotros, con la convicción de que se puede avanzar por más distribución, por más justicia social, ganamos la pulseada y vamos a tener a nuestro pueblo de pie demostrando que la historia del pueblo argentino, de la lucha de la clase obrera, del 17 de octubre, no fueron en vano. Fuerza compañeros, vamos a ganar. Fuerza.
Cómo lamento tener que criticar a Obama, conociendo que, en ese país, hay otros posibles presidentes peores que él. Comprendo que ese cargo en Estados Unidos es hoy un gran dolor de cabeza. Quizás nada lo explica mejor que lo informado ayer por Granma de que 237 miembros del Congreso de Estados Unidos, es decir, un 44 por ciento de los mismos, son millonarios. No significa que cada uno de ellos tenga obligación de ser reaccionario incorregible, pero es muy difícil que piense como cualquiera de los muchos millones de norteamericanos que carecen de asistencia médica o están sin empleo.
Obama, desde luego, no es un pordiosero, posee millones de dólares. Como profesional fue destacado; su dominio del idioma, su elocuencia y su inteligencia no se discuten. A pesar de ser afroamericano fue electo presidente por primera vez en la historia de su país en una sociedad racista, que sufre de una profunda crisis económica, cuya responsabilidad recae sobre sí misma.
No se trata de ser o no antiestadounidense, como sus colosales medios de información pretenden calificar a sus adversarios.
El pueblo norteamericano no es culpable, sino víctima de un sistema insostenible e incompatible ya con la vida de la humanidad.
El Obama inteligente y rebelde que sufrió la humillación y el racismo durante la niñez y la juventud lo comprende, pero el Obama educado y comprometido con el sistema y con los métodos que lo condujeron a la presidencia de Estados Unidos no puede resistir la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar a los demás.
Es obsesivo en su trabajo; tal vez ningún otro presidente de Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa tan intenso como el que llevará a cabo en los próximos ocho días.
De acuerdo con lo programado, un amplio recorrido lo llevará a Alaska, donde hablará con las tropas allí desplegadas; Japón, Singapur, la República Popular China y Corea del Sur; participará en la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean); sostendrá conversaciones con el primer ministro de Japón y su majestad, el emperador Akihito, en la Tierra del Sol Naciente; los primeros ministros de Singapur y Corea del Sur; el presidente de Indonesia, Susilo Bambang; el de Rusia, Dmitri Medvedev, y el de la República Popular China, Hu Jintao; pronunciará discursos y conferencias de prensa; portará su maletín nuclear, que esperamos no tenga necesidad de usar durante su acelerado recorrido.
Su asesor de Seguridad informa que discutirá con el presidente de Rusia la reivindicación del Tratado Start-1, que vence el 5 de diciembre de 2009. Algunas reducciones en el enorme arsenal nuclear se acordarán, sin trascendencia para la economía y la paz mundial.
¿Qué piensa abordar nuestro ilustre amigo en el intenso viaje? La Casa Blanca lo anuncia solemnemente: el cambio climático, la recuperación económica, el de-sarme nuclear, la guerra de Afganistán, los riesgos de guerra en Irán y en la República Popular Democrática de Corea. Hay material para escribir un libro de ficción.
Pero cómo va a resolver Obama los problemas climáticos si la posición de su representación en las reuniones preparatorias de la Cumbre de Copenhague sobre las emisiones de gases de efecto invernadero fue la peor de todos los países industrializados y ricos, tanto en Bangkok como en Barcelona, porque Estados Unidos no suscribió el Protocolo de Kioto, ni la oligarquía de ese país está dispuesta a cooperar en serio
Cómo va a contribuir a la solución de los graves problemas económicos que afectan a gran parte de la humanidad, si la deuda total de Estados Unidos ascendía, al cierre del 2008, a 57 millones de millones, que equivalían a más del 400 por ciento de su PIB, y si el déficit presupuestario de ese país se elevó a casi un 13 por ciento de su PIB en el año fiscal 2009.
El viaje de Obama parece historia de ciencia ficción.